botella

{Añada}

2012

{Enólogo}

Lauren Rosillo

{Analítica}

Grado: 11,85% vol.; Acidez tartárica (g/L): 8,8; pH:2,86; Acidez volátil (g/L): 0,15

{Crianza}

6 meses sobre sus lías en depósitos de acero inoxidable a temperatura controlada.

{Embotellado}

En abril de 2013. Salida al mercado en mayo de 2013.

{Nº total de botellas}

69.000 (0.75 l)

{Viñedo}

100% Hondarribi Zuri plantado en espaldera a 300 metros sobre el mar Cantábrico.

{Suelo}

Suelo de orografía ondulada formado por esquistos de pizarra laminada y granito. Esquistos grises muy erosionados con contenido orgánico medio.

{Clima 2012}

La añada 2012 en Aia se caracterizó por un invierno seco y frío seguido de una primavera de pluviometría media. El verano seco y cálido retrasó la maduración de las uvas hasta mediados de octubre, por lo que la maduración de las mismas fue excepcional. El otoño posterior a la vendimia fue muy lluvioso por lo que las cepas quedaron preparadas para la siguiente brotación.

{Vinificación}

Selección manual de la uva. Maceración pre-fermentativa y fermentación en tanque de acero inoxidable con levaduras seleccionadas exclusivamente del mosto flor.

{Maridaje}

Ideal para acompañar una amplia gama de platos: desde mariscos y pescados (como el rodaballo y el atún), sushi, foie, hasta carnes blancas y rojas.

{Notas de la cata}

Fase visual: Brillante, limpio y cristalino, de intensidad media, con color amarillo verdoso pálido y destellos alimonados.

Fase olfativa: Intensidad alta con claras notas minerales y graníticas aportando el carácter propio del terruño. Destacan las flores blancas como la manzanilla y la bergamota y los frutos cítricos como el pomelo y la lima.

Fase gustativa: Su gran volumen en boca lo convierte en un vino redondo y glicérico sin perder el carácter fresco y atlántico de los txakolís.